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El peso de la herencia

Si hay algo esencial en el flamenco, es su carácter de herencia que ha pasado de generación en generación, desde su génesis hasta la actualidad. Y así continuará siendo, porque es ley de vida: los saberes, los conocimientos deben transmitirse para asegurar su pervivencia y, a la vez, enriquecerse con los mimbres que la savia nueva va añadiendo acorde con los tiempos que le toca vivir. La programación de Andalucía Flamenca de esta nueva temporada así lo demuestra. En ella se engloban los depositarios de la sabiduría de los Torres, Perrate, Morente, Vargas, Méndez, Morao, Tomate…, estirpes míticas de las más importantes tierras cantaoras de Andalucía que vienen a Madrid, ante un público que responde a las grandes citas del flamenco, a convertir el Auditorio Nacional de Música en un cuarto de cabales, a dar respuesta a tres de las preguntas esenciales del ser humano: de dónde venimos, quiénes somos, a dónde vamos.

Ángeles Toledano y María Marín, dos jóvenes ejemplos de cómo el flamenco tiene la capacidad de llegar a las nuevas generaciones, son el punto de partida de este ciclo. Toledano, cantaora, posee sapiencia, gracias a su estudio de las fuentes primarias. La jiennense indaga en la raíz del cante y lo transmite con empaque y versatilidad. Comparte el cartel con María Marín, guitarrista y cantaora utrerana, que ha aprehendido de su tierra ese especial sello que ahora expresa sobre las tablas con una personalidad arrolladora, como en su reciente colaboración con el Ballet Flamenco de Andalucía en el espectáculo Antonio… Cien años de arte.

Las seguirán José de la Tomasa y el Turry. El nieto de Pepe Torres, hijo de la Tomasa y Pies de Plomo, canta con todo el peso de la genética revistiendo su garganta de pureza y verdad. Y, junto a él, el Turry, hijo del guitarrista Ricardo de la Juana y de la bailaora Rosa ‘La Canastera’, con ese timbre granadino, suave, que mece por tangos de su tierra y agarra por soleá. Ambos conjugan la ciencia íntima de los secretos más jondos en un diálogo que promete dar respuesta a los misterios del flamenco.
Tomás de Perrate, partiendo del sello de la casa de los Perrate de Utrera, aúna la tradición, lo nuevo y lo que está por venir. Con una voz que se puede adaptar a los cánones de otras músicas y otras tradiciones, es, sin embargo, por soleá, tonás, seguiriyas o tientos donde se encuentran los puntos cardinales que marcan su cuna de nacimiento.

Granada y Triana. Estrella y Esperanza. Dos voces de mujer muestran los diferentes coloridos que el cante absorbe de cada territorio jondo. De un lado, la sutil elegancia de Estrella Morente, la hija de Enrique y de Aurora Carbonell, la cantaora de timbre etéreo y terrenal a la vez, que une delicadeza a conocimiento en una voz en la que los melismas llevan a los confines del Sacromonte. Y, del otro lado, Esperanza Fernández, auténtica, desgarradora, versátil, que encarna a generaciones de cantaores, guitarristas y bailaores y que acude al Auditorio Nacional de Música en su versión más íntima y cálida.

Dos relevantes dinastías de Jerez están representadas en Jesús Méndez y Diego del Morao. Defensores a ultranza de las tradiciones de la Plazuela y el barrio de Santiago, se reúnen en ambos el estudio de las raíces más profundas del arte de su tierra, el talento y el compás, la intuición y la evolución natural del flamenco.

Para concluir esta temporada, José del Tomate, con la colaboración especial de su padre, Tomatito, a su vez hijo y nieto de legendarios guitarristas. Con José podríamos decir lo que se puede aplicar a todo el ciclo: que no sólo es nacer, es hacer y hacerse. José se ha hecho. Ha aprendido mucho y bien y, pese a su juventud, ya está llamado a ser uno de los grandes de la sonanta, a la que aporta toda su lozanía.

El flamenco es un abanico que se abre y cierra a compás, de la ortodoxia más pura a los matices de las nuevas corrientes, pero que, unidas, aportan aire fresco a quien lo disfruta. Y así es la temporada 2022-2023 que, en coproducción con el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), ofrecemos en Andalucía Flamenca: una brisa con el aroma de la savia elaborada a partir de las raíces, una muestra del vigor y la vitalidad de los que goza un arte ancestral que ayer, ahora y siempre seguirá adelante gracias a las nuevas generaciones que lo perpetúan en un eterno retorno.
 

Patricia del Pozo Fernández
Consejera de Cultura y Patrimonio Histórico
Junta de Andalucía

 

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