Ministerio de Cultura - Gobierno de España
SALA SINFÓNICA
 
MÚSICA DE EXTREMOS
 
La aparición de los estilos nacionales es apuntada a menudo como una de las características esenciales que marcan el nacimiento y desarrollo del Barroco musical. Al alejarse de la gran polifonía renacentista, estilo internacional que se incardinaba en el origen compartido del canto gregoriano, la música había ido generando formas diversas, adaptadas a determinadas idiosincrasias regionales, y todo ello hasta que en la segunda mitad del siglo XVIII la irrupción del Clasicismo fraguara en un nuevo estilo común europeo.
 
Aunque esta explicación admite por supuesto matices y contradicciones, parte de una realidad histórica: la desaparición de las estructuras del Imperio Romano y la conformación en el período medieval, y a partir de ellas, de cinco grandes naciones, Italia, España, Francia, Alemania e Inglaterra. Este ciclo del Universo Barroco en la Sala Sinfónica nos deja la foto fija de estos cinco grupos nacionales, representados cada uno por un conjunto musical y por un compositor. Quedan otras dos citas, una de ellas en un concierto extraordinario, que terminan por dar contexto a esta idea del gran mosaico de la Europa occidental, pues la primera la protagoniza un conjunto de Gante, de la patria de los flamencos, aquellos que forjaron el gran estilo polifónico (e internacional) del Renacimiento. La mirada se cierra así para plantear una de las cuestiones esenciales de nuestro tiempo, la de las raíces comunes de la Europa actual (y sus divergencias), y lo hace con música de algunos de los compositores más trascendentes de la historia.
 
El paseo musical empieza en Italia con la presencia de uno de los grupos barrocos más prestigiosos del mundo, Europa Galante, que ofrecerá un programa del compositor con el que más se le identifica, Antonio Vivaldi. La rompedora visión en disco de Las cuatro estaciones con la que el grupo se dio a conocer en 1991, renovada nueve años después con otra grabación, podrá ser contrastada en vivo: los cuatro famosos conciertos constituirán la segunda parte de su recital, que se abre con una obra vocal no muy conocida del compositor veneciano, al que pone en contacto con la tradición francesa, pues Gloria e Imeneo fue escrita para las bodas de Luis XV. 
 
La presencia española tendrá sabor aragonés, ya que la conmemoración del 250 aniversario de la muerte del bilbilitano José de Nebra conocerá uno de sus puntos álgidos con la presentación de su melodrama de 1729 Venus y Adonis por uno de los conjuntos más destacados de la región, Los Músicos de Su Alteza de Luis Antonio González. Después de sus exitosos acercamientos en los dos últimos años de Universo Barroco a Monteverdi, el Balthasar-Neumann-Chor & Ensemble volverá este curso con la batuta de su titular y una de las obras más populares del ámbito germánico, el Requiem de Mozart, que se presentará contrastada con una misa de un compositor alemán del siglo XVII, Johann Caspar Kerll.
 
La participación francesa se sustancia también en otros de los grandes nombres de la música del siglo XVIII, el de Jean-Philippe Rameau, cuyo extraordinario talento para iluminar sus obras teatrales desde la escritura orquestal inspiró hace más de diez años a Marc Minkowski un disco titulado Una sinfonía imaginaria que tuvo una gran acogida. Siempre al frente de sus Musiciens du Louvre, Minkowski ofrecerá una segunda parte de aquel trabajo, pensado también para el formato discográfico.
 
The Sixteen de Harry Christophers representará al orbe británico en este auténtico festival de las naciones, y lo hará con la obra de un alemán naturalizado inglés en un género que él haría típico de la música de las islas en su tiempo. Haendel y el oratorio inglés forman en efecto un binomio que garantiza el éxito de cualquier propuesta. Christophers y su grupo traerán además uno de los más celebrados del genial compositor, Israel en Egipto, que se estrenó en el Teatro del Rey de Haymarket en 1739 y conoció en vida del músico hasta cuatro reposiciones.
 
Por supuesto, en este menú de gigantes de la música europea del XVIII no podía faltar Bach, que, como el genio que fusionó la polifonía flamenca con la armonía italiana, actúa como una especie de gran conciencia europea, extendida al mundo del espíritu a través de su Misa en si menor, una obra católica nacida de la mano de un ferviente luterano. Difícil encontrar mejor muestra de síntesis, concordia y tolerancia, como difícil resulta hallar mejor bachiano hoy en el mundo que Philippe Herreweghe, otra vez al frente de su prodigioso Collegium Vocale Gent. Y, como añadido, en un concierto extraordinario en coproducción con Ibermúsica, también se oirá al Bach luterano de Leipzig en una de sus otras grandes obras corales: la Pasión según San Juan, que traerá un americano que decidió vivir en Europa hace varias décadas, William Christie al frente de sus Arts Florissants.
 
SALA DE CÁMARA
 
EN EL NOMBRE DE NEBRA
 
Se cumplen en 2018 los 250 años de la muerte de José de Nebra, uno de los compositores que más se ha beneficiado de la nueva valoración de la Historia de la Música en general (y española en particular) que han traído en las últimas décadas las corrientes de interpretación históricamente informadas y la pujanza de las modernas hornadas de musicólogos. Nacido en Calatayud en 1702 en una familia musical, Nebra hizo su carrera en Madrid, primero como organista del Monasterio de las Descalzas Reales y después ocupando diferentes cargos en la Capilla Real. Además de su tarea en la recuperación del patrimonio de música sacra perdido con el incendio del Alcázar Real en 1734, Nebra destacó en la composición de música para los teatros de la villa y corte.
 
El Universo Barroco de esta temporada ofrece muestras más que significativas de las diversas facetas compositivas del arte de Nebra, con conciertos exclusivamente dedicados a su obra y otros que contienen algunas muestras de su música. Entre los primeros, Al Ayre Español, el conjunto de Eduardo López Banzo, que ha sido desde hace más de un cuarto de siglo uno de los más activos buceadores en el catálogo del compositor aragonés, ofrecerá su Miserere, y La Grande Chapelle de Albert Recasens, en colaboración con el conjunto de canto gregoriano Schola Antiqua de Juan Carlos Asensio, las Vísperas de confesores, programas que ambos conjuntos llevaron hace ya tiempo al disco. Otro par de recitales de grupos españoles incluyen música de Nebra: la Accademia del Piacere de Fahmi Alqhai, que se presenta con la cantante italiana Roberta Mameli y el tenor sevillano Juan Sancho, ofrecerá fragmentos de su música escénica dentro de un programa que recorre los siglos XVII y XVIII en Italia y España; la Orquesta Barroca de la Universidad de Salamanca hace lo propio con la colaboración de la insigne mezzo sueca Ann Hallenberg.
 
Dos importantes conjuntos españoles participan este año en el ciclo de la Sala de Cámara, contextualizando también en buena medida a la figura de Nebra: La Ritirata, el grupo del violonchelista Josetxu Obregón, que se acercará a una de sus grandes especialidades, la música de Luigi Boccherini, incluida la versión original de su Stabat Mater, que cantará la soprano manresana Nuria Rial; y Musica Alchemica, conjunto liderado por la violinista Lina Tur Bonet, que se acercará a otros compositores que trabajaron en el Madrid del siglo XVIII, en algunos casos con obras recuperadas tras siglos de olvido.
 
Aunque una figura como Haendel parece ya inevitable en un ciclo barroco como este, y su música estará bien cubierta gracias a la presencia de la soprano francesa Sandrine Piau acompañada por el conjunto Les Paladins, este año el repertorio se escora claramente hacia la música del siglo XVII. Será ese el terreno en el que podrá oírse a otra gran estrella del canto de nuestra época, el tenor británico Ian Bostridge, quien, en compañía de Europa Galante, pondrá voz a Monteverdi y Sigismondo D’India. También en el siglo XVII se situará el conjunto francés Café Zimmermann, con un programa puramente instrumental que se acercará al stylus phantasticus de los austriacos Biber y Schmelzer, que será puesto en relación con uno de sus más ilustres contemporáneos (y en buena medida antecedente), Froberger.
 
A la raíz misma de la música barroca, al paso trascendental del siglo XVI al XVII atenderán los dos conciertos de Les Arts Florissants en su formación madrigalística, un par de recitales que forman parte de un vasto proyecto que se desarrollará en varios años y explorará todos los libros de madrigales del napolitano Carlo Gesualdo, uno de los compositores más vanguardistas e incomprendidos de su época, cuya música profana será puesta en contexto con la de algunos insignes contemporáneos, también italianos.
 
Junto a los conjuntos, dos grandes personalidades completarán el ciclo en recitales en solitario, dos músicos bien representados en los últimos años de Universo Barroco: Jordi Savall y Fabio Biondi. El violista catalán hará recorrido por la música inglesa para su instrumento, prestando especial atención al singular capitán Tobias Hume. El violinista siciliano, cuya presencia este año al frente de Europa Galante será doble, ya que también participa en un concierto en la Sala Sinfónica, tocará las Doce fantasías para violín solo de Telemann además de obras de Tartini y Biber. 
 
Pablo J. Vayón