19:30
October/20
Sat17
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
November/20
Tue10
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
December/20
Sat12
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
January/21
Mon11
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
February/21
Wed17
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

Por qué las fronteras son meras líneas imaginarias

Frente a la esclavitud de los compartimentos estancos, que pueden ser útiles para la logística pero aberrantes en términos de creatividad, cada vez son más los autores e intérpretes musicales que se atreven a adentrarse en territorios alejados de su hábitat más corriente sin necesidad de pedirle permiso a nadie ni de bajar la mirada como quien acabara de ser descubierto tras haber cometido una infracción de tráfico. Ése es el mínimo común denominador de un ciclo como el que nos ocupa, y que podríamos encapsular con una pequeña travesura terminológica: si algo caracteriza a estas Fronteras, es la virtual inexistencia de ellas. Porque ninguno de los artistas aquí invocados se ajusta a una plantilla estilística predeterminada, propugna ninguna fórmula de pureza estilística o geográfica ni ha renunciado jamás a la visión periférica; esa que nos permite descubrir, por el rabillo del ojo, colores, paisajes y matices que enriquecen y agrandan el campo principal que se les ofrece a nuestras pupilas. 

Los grandes artistas, por definición, nunca pueden ser timoratos. Los que aquí confluyen, desde luego, no lo son. No existe disyuntiva más aburrida que la división del universo musical en dos hemisferios: los clásicos y los contemporáneos, los cultos o los populares. En estas diez entregas que se avecinan, tanto los trópicos como los meridianos son lo que inicialmente fueron y nunca deben dejar de ser: meras líneas imaginarias. Por eso en estos meses acontecerán episodios que el oído encontrará en cada caso más cercanos al jazz, la clásica, la canción de autor, el pop, el cabaret o la canción popular. Pero no nos empeñemos en delimitarlos. Ni, por extensión, en limitarnos.

Coincide esta vez que comparten nacionalidad, aunque no generación, dos excepcionales artistas alemanes en sendos conciertos extraordinarios. Max Richter ha tenido el don de popularizar una música teóricamente elevada o compleja, mientras que Ute Lemper arropa con su hipnótica sofisticación piezas que hemos escuchado en contextos mucho más humildes o que hasta habremos tarareado distraídamente en alguna oportunidad. Estos dos protagonistas de Fronteras tampoco saben de fronteras. Ni siquiera las lingüísticas, esas que el pentagrama en tantas ocasiones doblega: Lemper alterna con abrumadora naturalidad tres o cuatro idiomas y Richter ha recuperado para el gran público, sin que fuese uno de sus objetivos prioritarios, el gusto ancestral del oído humano por la música sin palabras.

La variedad, por pura lógica numérica, se torna aún mayor en el caso de las ocho propuestas que se concentran en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional. Cuatro de ellas presentan remite español, un dato del que podemos sentirnos, sin necesidad de burdos patrioterismos, legítimamente satisfechos. Sobre todo porque esos cuatro representantes se encuentran todavía en momentos nucleares de su creatividad, en el esplendor de unas trayectorias de las que esperamos excitantes capítulos adicionales. Es el caso de Maria Rodés, barcelonesa aún en la treintena que es capaz de escribir delicadísimas páginas propias en castellano o catalán, al tiempo que reinventa acervos populares insospechados. No menos evidente es el caso de Moisés P. Sánchez, pianista de mirada ecléctica, reinventor nato en términos jazzísticos, clásicos y hasta de rock sinfónico. Y el de Rosa Torres-Pardo, claro, nuestra Rosa: la mujer que, a la hora de resolver las disyuntivas entre Albéniz y Gershwin, o Piazzolla y Kurt Weill, tomó la firme (y sabia) determinación de quedarse con todos. Y no digamos ya si nos referimos a Antonio Serrano, junto con Pablo Martín Caminero y Daniel Oyarzabal, que avala a estas alturas una imparable admiración internacional.

La franja más teóricamente clásica de la propuesta la disfrutaremos también desde las butacas de la Sala de Cámara: dos pianistas, Rudolf Buchbinder y Víkingur Ólafsson, a los que separan cuatro décadas y hermanan unos repertorios estratosféricos y sus permanentes miradas luminosas. Y nos quedan todavía dos nombres a los que resulta más difícil conectar con cualquier otro compañero de cartel. Porque el Alternative History Quartet de la soprano noruega Anna Maria Friman, que había recalado en Desprez y Tomás Luis de Victoria, en esta ocasión también encarga partituras originales a Tony Banks (Genesis) o John Paul Jones (Led Zeppelin). Y porque el fado nunca llegó a languidecer, pero Katia Guerreiro ha sabido expandirlo por medio mundo como la buena nueva de los dioses portuarios lusitanos.

Las fronteras, ya lo ven, se definen por contraposición: en los terrenos del arte, sólo existen para las mentes de los pusilánimes. Aquí, en cambio, recuperan su esencia como líneas imaginarias. Las únicas que permanecerán en pie serán las de los pentagramas y, en ocasiones, ni ésas. Y que vivan los espíritus libres.

Fernando Neira


CNDM

Centro Nacional de Difusión Musical
C/ PRINCIPE DE VERGARA, 146 - 28002 Madrid
91 337 02 34/40