Ministerio de Cultura - Gobierno de España

XVI CICLO DE MÚSICAS HISTÓRICAS DE LEÓN

RECORDANDO A COUPERIN Y NEBRA

El XVI Ciclo de Músicas Históricas de León se inaugura de manera inmejorable, con una sesión capaz de crear las mayores expectativas, algo que siempre provoca la presencia de Jordi Savall. Del violagambista catalán puede decirse que prácticamente inventó a Tobias Hume, un compositor que yacía bajo el polvo del olvido hasta que lo ofreciera en conciertos memorables y lo grabara en discos imprescindibles. Ahora regresa en esta velada a su música originalísima, acompañándola de otras piezas del singular repertorio británico.
 
Gran parte de la exuberancia de la música medieval española brillará en el concierto de Artefactum, un viaje de la mano del arte de los sonidos que se orientará tanto por las rutas marcadas por la religión como por los faros trovadorescos. Lo sacro y lo profano, el anhelo de trascendencia y el amor cortesano para la recreación sonora de una época apasionante. Con el atractivo y cinematográfico título Juego de sombras, La Bellemont recordará en su concierto los tres siglos y medio pasados desde que viniera al mundo en París François Couperin, miembro de una dinastía de músicos, que por su brillo deslumbrante dentro de la misma fue conocido como “el grande”. Couperin aún contribuyó a la gran literatura para un instrumento que daría en Francia su canto del cisne, la viola da gamba. Una de sus suites compartirá programa con piezas de los dos más grandes virtuosos de esa época y país, Antoine Forqueray y Marin Marais. Pero que Couperin fue un excelso clavecinista nos lo hará tener presente un preludio de su trascendental Arte de tocar el clave. Un invitado, el gran compositor para la guitarra y el laúd Robert de Visée, retrata idealizadamente al homenajeado con Les bergeries de Monsieur Couperin.
 
Un himno a San Isidoro nos situará en León, la sede misma de estas jornadas de revisión de nuestro pasado musical. Concerto 1700 y su director Daniel Pinteño, responderán a la principal exigencia conceptual de este tipo de programación, la recuperación histórica, en este caso de toda una rareza, un oratorio de Francisco Hernández Illana, La Soberbia abatida por la humildad de San Miguel, muestra del rico repertorio que nos aguarda si investigamos a fondo la vida musical de las capillas al margen de la corte y los grandes centros, tal como ha quedado registrada en el tesoro de archivos y bibliotecas.
 
El ya tradicional concierto de alumnos seleccionados en el VII Curso de interpretación vocal barroca –una importante cantera de nuevas promociones de intérpretes de la música antigua que mezcla la dimensión pedagógica con la experiencia de enfrentarse al público–, con Eduardo López Banzo a los teclados y la dirección, nos presenta un cuarteto de sopranos, Carmina Sánchez Picazo, Armelle Morvan, Cristina Bayón y Anaïs Oliveras, a cuyos nombres hemos de irnos acostumbrando, dado el nivel que suele tener esta convocatoria. En programa, una cantada de José de Torres, junto a muestras muy variadas del arte del canto barroco, con músicas de Bononcini, Haendel y Alessandro Scarlatti junto a obras para clave solo de Purcell y Bach.
 
Como cualquier aficionado sabe, la música barroca napolitana es el repertorio en el que se ha especializado Antonio Florio, exhumador de compositores de la valía de Francesco Provenzale, hoy universalmente apreciado. Esta vez, al frente de la Cappella Neapolitana (la antigua della Pietà de’ Turchini), nos traerá páginas de los Scarlatti, Pietro Marchitelli y Michele Mascitti. José de Nebra no es ciertamente ningún desconocido de los aficionados mejor informados, pero la conmemoración del cuarto de milenio transcurrido desde su muerte contribuirá a que su música, que cada vez se valora más, vuelva a sonar con mayor asiduidad. La soprano María Espada, la orquesta barroca Nereydas y Javier Ulises Illán le dedicarán el grueso de su programa, enmarcado entre Facco, Scarlatti y Avison.
 
Muy seductora la propuesta de música medieval de Eloqventia, que dirige Alejandro Villar, construida fundamentalmente sobre dos ejes principales, las danzas, con formulaciones modélicas como la estampie Real o el saltarello, y las cantigas de amigo de Martín Códax. Frente a las tan famosas como apreciadas cantigas marianas del rey Alfonso X el Sabio, estas páginas de un trovador ya más cercano al otoño de la Edad Media, exploran la senda nueva de la emoción personal y la lírica amorosa, con piezas tan inolvidables como Ondas do mare de Vigo y Quantas sabedes amare amigo.
 

Enrique Martínez Miura