Ministerio de Cultura - Gobierno de España

XXXIV Festival Internacional de Órgano Catedral de León
XV Ciclo de Músicas Históricas de León | Auditorio Ciudad de León

UN CUARTO DE SIGLO SIN MESSIAEN

El 28 de abril de 1992 fallecía en París Olivier Messiaen. Durante más de sesenta años había sido el organista titular de la iglesia de La Trinité de la ciudad del Sena; las obras que compuso para el rey de los instrumentos, en consecuencia, forman una parte muy sustancial de su catálogo. Programar su legado en esa especialidad por parte del Festival Internacional de Órgano Catedral de León es una manera inmejorable de recordar su ausencia en este cuarto de siglo y honrar al que fuera uno de los compositores más singulares del siglo XX. Sonará su música en los conciertos de los organistas David Briggs, Jean-Baptiste Monnot, Giampaolo di Rosa y Óscar Candendo. Composiciones como Los cuerpos gloriosos o Aparición de la Iglesia eterna simbolizan de manera elocuente la confluencia de su pensamiento teológico con su estilo musical. Creaciones de Dupré –su original Segunda Sinfonía para órgano–, Alain, Tournemire, Cochereau y Durufl é contribuyen a contextualizar la música de Messiaen dentro de la escuela organística francesa de la época.
 
Claro que tampoco se desatiende el gran puntal de este repertorio, Bach, y se mantienen vivas tradiciones como el arreglo espectacular –se podrán oír versiones de La valse de Ravel, un preludio y dos estudios de Rachmaninov, El vuelo del moscardón de Rimski-Korsakov y Totentanz de Liszt– o la improvisación libre. La música más reciente estará representada en las Variaciones sobre Greensleeves del propio Briggs y Límina II de Sánchez-Verdú.
 
No se olvida el ya acostumbrado –y tan fructífero– concierto de cantantes seleccionados del Curso de Interpretación Barroca del CNDM, con Eduardo López Banzo al clave. Las sopranos Cristina Bayón Álvarez, Laura Martínez Boj y Carmina Sánchez Picazo, así como el barítono Alberto Martínez deberán enfrentarse a cantatas de Haendel y Stradella. Se prevé muy enriquecedora la experiencia de la mezcla de canto gregoriano –códices de la propia Catedral de León en recuperación en nuestro tiempo– y músicas organísticas contemporáneas debidas a Flor Peeters, Manuel Castillo y Naji Hakim. La perenne dialéctica, por lo tanto, entre lo antiguo y lo moderno, esta vez actualizada por Schola Antiqua dirigida por Juan Carlos Asensio y el organista Roberto Fresco. Con el título ¡Oh, dulce contemplación!, el grupo Vandalia se aproximará a las canciones y los villancicos de un polifonista del gran siglo conocido sobre todo por su monumental Agenda defunctorum, Juan Vázquez, del que podrá así apreciarse su lado más cercano. La sesión Parole per l’Anima, debida a Musica Ficta, el Ensemble Fontegara y Raúl Mallavibarrena, se entrecruza con el ciclo transversal #Monteverdi4.5.0 y desde luego se escucharán músicas del autor de L’Orfeo junto a las de los grandes madrigalistas Gesualdo y Marenzio y el gran valedor de la Contrarreforma, Palestrina. Muy interesante la inclusión de obras del casi ignoto Tiburtio Massaino.
 
Ya en el Auditorio de León, Forma Antiqua y Aarón Zapico invitan a un Café Telemann, consistente en músicas de cámara del fecundísimo tercero en discordia en la cima del Barroco. Tres firmes valores de la interpretación de la música antigua, Xabier Sabata (contratenor), Lina Tur Bonet (violín) y Kenneth Weiss (clave) se meterán a Haendel en el bolsillo en un concierto titulado precisamente Pocket Haendel, a base de arias de ópera, una sonata para violín y clave y piezas teclísticas. La Accademia del Piacere, su director, Fahmi Alqhai, y la soprano Núria Rial recogen uno de los ecos del tricentenario de la muerte de Durón en Muera Cupido, un programa de recuperación histórica que se pudo escuchar ya en Madrid el pasado mes de noviembre. Reencontramos la estimulante etiqueta monteverdiana en el recital de la soprano Roberta Invernizzi, con Craig Marchitelli (laúd), Franco Pavan (tiorba) y Rodney Prada (viola da gamba). Junto al maravilloso Sì dolce il tormento del gigantesco Claudio, la presencia de páginas de Caccini o D’India demostrarán que no estuvo solo en la creación de un estilo nuevo de canto. Igualmente apasionante la comparación de la música sacra del cremonense, en el concierto de El León de Oro y Marco Antonio García de Paz, con la de Palestrina –su histórica Misa del papa Marcelo– y Victoria. Y si Haendel y Telemann cuentan en esta edición con conciertos monográficos, no podía faltar una representación de la música de Bach al mismo nivel. Se encargan la Orquesta Barroca de Helsinki con los clavecinistas Aapo Häkkinen y Pierre Hantaï. Dos conciertos para dos teclados, una sonata para flauta y clave y la celebérrima Segunda Suite orquestal forman la suculenta propuesta.
 

Enrique Martínez Miura