Diciembre 2019

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CNDM 19|20

Teatro de la Zarzuela | Madrid

Teatro de la Zarzuela | Madrid

Teatro de la Zarzuela | Madrid

Teatro de la Zarzuela | Madrid

Teatro de la Zarzuela | Madrid

Gregor Hübner, violín

Teatro de la Zarzuela | Madrid

20:00
Enero/20
Lun13
20:00
Febrero/20
Lun3
20:00
Marzo/20
Lun30
20:00
Abril/20
Lun20
Teatro de la Zarzuela | Madrid
20:00
Mayo/20
Lun4
20:00
Junio/20
Lun29

Caleidoscopio estilístico y vocal

En este vigésimo sexto Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela se acoge de nuevo una programación que hemos de calificar, si se nos puede perdonar el término, de suculenta. En ella, como en casi todas, se da paso a los más jóvenes. En este caso, tenemos, por un lado, a la gentil soprano lírico-ligera Anna Lucia Richter —que no pudo acudir en el curso precedente por enfermedad—, que desarrollará un programa totalmente vienés, inaugurado por los cuatro sinuosos lieder del op. 13 de Webern, de una exquisitez rara, seguidos de tres lieder de Mignon con palabras de Goethe del alucinado Wolf, de quien se escuchan otras seis piezas, esta vez, sobre poemas de Mörike. El sintético tejido weberiano abre la segunda mitad, dedicada a Schubert y presidida, en inteligente juego de espejos, por tres lieder sobre los mismos poemas de Goethe musicados por Wolf.

La otra figura a seguir es el barítono suizo Manuel Walser, que debuta igualmente en Madrid y ha sido alumno de Thomas Quasthoff, de quien ha heredado la sutileza, la capacidad de matización y coloración y la calidez de la dicción. En su programa encontramos también a Wolf (selección del Libro italiano), que se alterna con el Strauss más juvenil (los ocho lieder del op. 10, algunos tan conocidos como Zueignung), y el Schumann más trascendente (Dichterliebe).

Naturalmente, es de señalar la nueva presencia del barítono Christian Gerhaher, que dará dos recitales dedicados a Mahler. En el primero, nos introducirá en el mundo de la tradición popular de las canciones del Wunderhorn y nos bañará en el dolorido lirismo de las Canciones de los niños muertos, junto con su habitual acompañante, el magnífico pianista Gerold Huber. En el segundo, incluye, en transcripción del propio compositor, el nº 2 de la Canción de la tierra, Die Einsame im Herbst. Luego, los emotivos cinco lieder sobre poemas de Rückert, otros tres números del Wunderhorn y, en perfecto equilibrio y como remate, Der Abschied, el adiós de la Canción de la tierra. No cabe mayor enjundia.

De barítonos seguimos hablando, pues otra vez nos visita Matthias Goerne, uno de los más conspicuos defensores de la tradición liederística de su país, un veterano bruñidor de emociones que penetrará en los mundos poco hollados de Shostakóvich y Martin, dos compositores que no solemos asociar al lied, un terreno en el que se mueve también el polifacético británico Simon Keenlyside, que nos volverá a mostrar su rara capacidad de adaptación a cualquier repertorio gracias a su flexibilidad vocal, a su emisión sana y franca que le permite abarcar, desde su timbre lírico no exento de robustez, un muy amplio repertorio, por espinosas que sean sus dificultades.

Dos damas de postín nos llevarán a territorios bien distintos. La canaria Nancy Fabiola Herrera, mezzo de dorados reflejos, nos sumerge en un variado y colorista reducto que nos lleva del salero vienés de Oscar Straus —nada que ver con los Strauss de los valses— a los sones cadenciosos de Astor Piazzolla, pasando por el iconoclasta mundo de Erik Satie, el cabaret de Kurt Weill, la evocación de la gran Édith Piaf y el humor de Poulenc, junto a los sones cubanos de Ernesto Lecuona, dos piezas del hoy olvidado Joaquín Zamacois y, volviendo al cabaret, cuatro boleros mexicanos y antillanos. Insólito y caleidoscópico. Por su parte, la germana Marlis Petersen nos propone una inmersión sin salvavidas en lo más acendrado de la tradición: Schubert, Brahms, Strauss, Liszt, Wagner, Fauré, Duparc y Hahn. Un compendio del arte del lied y de la mélodie.

Los tenores vienen representados, en esta ocasión, por dos finos estilistas: el inglés Ian Bostridge y el alemán Christoph Prégardien. La voz de aquél, de un lírico-ligero claro y penetrante, en la estela de su recordado compatriota Peter Pears, el cantante preferido de Britten, preside una sustanciosa sesión, en cuya segunda parte se programa, justamente, una obra del creador de Peter Grimes: The Holy Sonnets of John Donne, op. 35, nueve melodías compuestas en 1945 y estrenadas precisamente por Pears, con el tema de la muerte como eje y base de inspiración. Contraste absoluto con otro op. 35, el de Robert Schumann, Zwölf Gedichte, doce lieder sobre poemas de Kerner del bendito año de 1840. Muy diferente es el timbre del segundo tenor, menos delgado, de mayor peso, aunque con similar proyección, con frecuente falsettone en la zona aguda, que incluye, asimismo, otro opus schumaniano, el nº 39, antecedido por seis lieder schubertianos sobre poemas de Ernst Schulze.

Arturo Reverter

tz


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