Ministerio de Cultura - Gobierno de España

JAZZ EN TODAS LAS DIRECCIONES

Hay gente empeñada en achicar la vida, en normalizarla y acotarla, en conducirla por un mismo camino hasta que los pasos ni siquiera dejen huella. En el mundo del arte y la cultura también se producen estas inercias, a las que, quizás, sólo el jazz es capaz de rebelarse. Se sabe de su inconformismo, de su contestación, pero también de su capacidad de resistencia: el músico y el aficionado al jazz es militante, de ahí que pocas veces se deje embaucar por atajos. Llega una nueva edición de Jazz en el Auditorio del CNDM y la certeza de que todo está por hacer, por llegar, resulta gratificante para todos aquellos que siguen dudando, buscando nuevas emociones, ref exionando sobre lo imposible… Para todos aquellos que siguen ensanchando la vida.
 
La Sala Sinfónica acoge esta temporada dos propuestas con gran recorrido, remitidas por dos líderes titánicos del jazz: la cantante y guitarrista Madeleine Peyroux y el vocalista Bobby McFerrin. La cantautora que se diera a conocer en las calles de París acude con banda renovada y canciones cosidas con blues. Mención especial merece la visita del universalmente conocido por el tema Don’t worry be happy, que lucirá todo su poderío vocal en una prolongación de su proyecto vocal Voicestra. Son nombres en la memoria de todos, pero no por ello la capacidad de sorpresa inherente al jazz queda mermada: son jazzistas de pies a cabeza, y no por conocidos dejan de suscitar vértigo.
 
La Sala de Cámara, por su parte, será prolongación de, sí, música enorme, pues en ella se citan creadores líderes de distintos sentimientos jazzísticos, que una vez más en este ciclo nos convocan con el ayer, el hoy y el mañana del género. En el ayer puede mencionarse con toda justicia el pianismo elegante y sofi sticado de Kenny Barron, así como ese volcán jazzístico que viene trabajando desde hace años, el formado por el pianista Danilo Pérez, el contrabajista John Patitucci y la baterista Terri Lyne Carrington; sí, efectivamente, la sección rítmica de Wayne Shorter, que desembarca con un proyecto estimulado por las mejores enseñanzas del saxofonista, Children of the Light. También en el capítulo del ayer puede incluirse el piano siempre futurista y adelantado de Fred Hersch, que regresa al Auditorio Nacional pero esta vez en el atractivo formato de piano solo. El que fuera maestro de Brad Mehldau es una rara avis dentro del jazz moderno, porque lo es también antiguo y –como ya se ha dicho– futurista a la vez.
 
En este flanco jazzístico con largo recorrido y memoria se incluiría igualmente la propuesta que llega bajo el nombre de Valencia Jazz Top 7, una formación que convoca a algunos de los máximos referentes de la escena jazzística valenciana, en cuya delantera descubrimos nombres capitales y capitanes como Perico Sambeat, Javier Vercher, David Pastor o Toni Belenguer, así como una rítmica de altura integrada por Albert Sanz, Ales Cesarini y Miquel Asensio. Mirando al mañana de manera específica uno se topa con ese verso suelto que es el contrabajista Omer Avital, una de las actuales figuras de la escena jazzística israelí, que cuenta la música con un especial sentido contemporáneo. Asimismo, la presencia del pianista Moisés P. Sánchez no encuentra discusión alguna: el madrileño es uno de los creadores e intérpretes más excitantes del jazz español, con una narrativa jazzística tan inteligente como expresiva, concitando distintas sensibilidades musicales, no sólo jazzísticas. Actualmente anda a camino entre París y Madrid, por lo que su salto exponencial a la escena internacional es inminente. Acude rodeado de escoltas cómplices, empezando por esa cantante de atmósferas vocales subyugantes que es Cristina Mora y concluyendo con el trompetista Miron Rafajlovic, el contrabajista Toño Miguel y el baterista Borja Barrueta. Moisés viene de removerle las tripas a su ideario en un disco necesario, Metamorfosis, así como hacer música enorme en torno a la Consagración de la Primavera de Stravinski.
 
El Ciclo de Jazz del CNDM prosigue su andadura con una nueva edición que es justo muestrario del actual pulso creativo del jazz que hoy se hace y se sueña, no sólo a partir de las nuevas generaciones de jazzistas, sino también de sus máximos referentes, pues en ellos habitan las mejores esencias de esta música que se inventa cada noche, en el instante; ensanchando la vida. 
 
Pablo Sanz