Ministerio de Cultura - Gobierno de España

EL JAZZ REGRESA A CASA

Regresa el jazz al Auditorio Nacional, en un ciclo que vuelve a mirar a los ojos al género. Así, la nueva temporada jazzística del CNDM propone un año más un recorrido por el corazón de esta música y sus márgenes, así como en algunos casos desnudarlo de todo criterio fronterizo e invitarnos a asomarnos a los lenguajes que nos aguardan mañana. Más allá de los nombres propios, que también, la programación incluye todos los valores musicales asociados al género, dando visibilidad tanto a figuras veteranas como a talentos emergentes. El jazz no es una estética o un lenguaje, sino una actitud, la que enfrenta tanto al artista como al espectador ante un escenario de dudas y preguntas, de búsquedas y de hallazgos, de evolución y crecimiento permanentes. En este sentido, las propuestas aquí contempladas se definen específicamente por ese talante aventurero de cada uno de sus protagonistas, con independencia de si tienden su mirada al ayer o al mañana. Se lo decía a su manera Miles Davis a sus muchachos: “no toquéis lo que sabéis; tocad lo que no sabéis”.
La Sala Sinfónica acogerá dos conciertos extraordinarios de dos jazzistas luminosos de nuestro tiempo, el guitarrista Pat Metheny y el pianista Brad Mehldau. El primero lo hace en compañía de una de sus apuestas más jazzísticas, la Unity Band, en la que su costado más clásico convive armoniosamente con las actuales formas de agitar sentimientos como el bebop o el hardbop. Algo similar le ocurre al segundo, quien acude escoltado por su trío, integrado por el contrabajista Larry Grenadier y el baterista Jeff Ballard, para abrirle un futuro al academicismo jazzístico a través de formulaciones altamente personales.
La Sala de Cámara, por su parte, será testigo de otro gigante del género, el colosal saxofonista tenor Joe Lovano, un instrumentista capaz de echarse a los hombros todo el peso de la tradición bopera más exigente y rigurosa. También en este escenario comparecerá otro saxofonista con personalidad y brío propios, el puertorriqueño Miguel Zenón, que lidera un grupo salvaje de músicos reunidos en torno al San Francisco Jazz Collective, uno de los laboratorios de jazz más emocionantes de la Costa Oeste: David Sánchez, Robin Eubanks, Matt Penman...
Mención especial merece la visita de uno de los tres guitarristas más influyentes y excitantes del momento, Bill Frisell, un orfebre de las seis cuerdas que acude con su último proyecto discográfico bajo el brazo, When you wish upon a Star, un lote de versiones de composiciones cinematográficas con títulos por todos conocidos: Matar a un ruiseñor, para después hacer lo propio con las de Pinocho, Psicosis, El padrino, La bella y la bestia, Moon River... A pesar de su autoridad guitarrística y jazzística, no es habitual ver a Frisell en las programaciones de festivales, por lo que su presencia en este ciclo se rodea de alicientes añadidos.
Otro de los puntales creativos de este edificio jazzístico del CNDM para su temporada 2016/17 vendrá de la mano del trompetista israelí Avishai Cohen, uno de los creadores más afilados de los últimos años. Considerado como uno de los artilleros más imaginativos de la actualidad, Cohen estrenará en el Auditorio su nuevo trabajo discográfico, Into the Silence, publicado en ECM y con una formación nada habitual en el trompetista, la de cuarteto.
La programación se completa, o continúa, con la inclusión en el ciclo de una propuesta con remite español… ¡y qué remite! El pianista gaditano Chano Domínguez y el contrabajista navarro Javier Colina recordarán viejos tiempos, de cuando a comienzos de los años noventa le daban cuerpo, alma y voz a un estilo que hasta ese momento se había entregado con alfileres, el jazz flamenco. La pareja vuelve a la carretera tras vivir grandes noches junto al baterista Guillermo McGill, con quien firmaron uno de los tríos que mejor apuntalaron el duende de la improvisación, el swing de lo jondo. Su encuentro será, sin duda, uno de los acontecimientos de la temporada jazzística española.
En definitiva, y como una ideología ya instalada en este ciclo y en esta casa, la programación del CNDM para este curso incide en su compromiso de mostrar de forma panorámica todas las esencias del género, las que prenden en el pasado, las que arraigan en el presente y las que se sueñan para el futuro. Y también en su deseo de dar visibilidad no sólo a intérpretes con una autoridad internacional incontestable, sino a valores emergentes o escorados cuya causa es reivindicada tan sólo por contados y privilegiados festivales. Éste es uno de ellos.
 
Pablo Sanz