Octubre 2019

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CNDM 19|20
19:30
Octubre/19
Vie18

François Couturier, piano | Anja Lehner, violonchelo | Jean-Marc Larché, saxo soprano | Jean-Louis Matinier, acordeón

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Noviembre/19
Jue21

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Enero/20
Sáb25

Leonardo García Alarcón, órgano, clave y dirección

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

20:00
Febrero/20
Dom2

Luís Guerreiro, guitarra portuguesa | Flávio Cardoso, guitarra acústica | Tiago Maia, bajo acústico | Pedro Geraldes, pedal steel guitar

Auditorio Nacional (Sinfónica) | Madrid

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Marzo/20
Sáb7

Mario Mas, guitarra| Raúl Cantizano, guitarra
Artistas invitados a determinar

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Marzo/20
Mié25

Marco Mezquida, piano y composiciones |  Pablo Selnik, flauta | Masa Kamaguchi, contrabajo | David Xirgu, batería

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Abril/20
Vie17

Anna Maria Friman, soprano | John Potter, tenor | Ariel Abramovich, laúd | Jacob Heringman, laúd

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

Luis García Montero, guión y poemas

Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

19:30
Octubre/19
Vie18
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Noviembre/19
Jue21
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Enero/20
Sáb25
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
20:00
Febrero/20
Dom2
Auditorio Nacional (Sinfónica) | Madrid
19:30
Febrero/20
Vie21
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Marzo/20
Sáb7
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Marzo/20
Mié25
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Abril/20
Vie17
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid
19:30
Mayo/20
Mar5
Auditorio Nacional (Cámara) | Madrid

Un abrazo sobre territorio fértil

Las fronteras son una convención. O, dicho de otra manera, una invención. Las fronteras existen como rayajos en los mapas y límites para las jurisdicciones, el papeleo, la administración, pero, desde un punto de vista artístico, sólo deben servir para ser obviadas o, aún mejor, contravenidas. Y el ciclo Fronteras, que en este sentido ya tiene bastante de clásico y mucho de elocuente, certifica un año más el empeño de muchos artistas por promover el cruce de caminos, por abandonar los carriles centrales y orillarse hacia los arcenes, las periferias, los territorios menos explorados. Ése es el reto y en él radica la magia.

Los nueve conciertos que integran este programa no tienen entre sí demasiados elementos en común, aunque sí comparten el espíritu indagatorio y las ansias por explorar. Ahí radica la ligazón. Todos estos artistas han transitado siempre por lenguajes muy personales y ajenos a la previsibilidad o los dictados de la mayoría; pero ahora sucede, además, que deciden retratarse para estos conciertos con perfiles diferentes a los que nos venían mostrando más a menudo. Son creadores libres apartándose todavía más del foco —o de la centralidad— para buscar la chispa creativa en el vericueto.

En muchos de los casos que nos ocupan, los firmantes se esfuerzan por difuminar la casi siempre sacrosanta distinción entre música clásica y moderna, entre lo culto y lo popular. Hasta donde alcanza la memoria, esta división viene siendo para el público, pero también, entre no pocos artistas, un cisma que ríase usted del Concilio de Trento. Sin embargo, sobre los escenarios de la calle Príncipe de Vergara nos encontraremos a una Capella Mediterranea que nos sitúa al nano Serrat en pleno Siglo de Oro, con el órgano y el clave de Leonardo García Alarcón alternando Mediterráneo, De vez en cuando la vida o Aquellas pequeñas cosas con Lucas Ruiz de Ribayaz, Francisco Valls y hasta Mateo Flecha el Viejo o varios anónimos del folclore catalán. Descubriremos que la soprano noruega Anna Maria Friman puede colocarse al frente de su Alternative History Quartet para intercalar a Tomás Luis de Victoria con Sting, a Josquin Desprez con las partituras de las que le han hecho entrega John Paul Jones (Led Zeppelin) o Tony Banks (Genesis). Y nos maravillaremos de que por los dedos del islandés Víkingur Ólafsson, el último gran prodigio frente a las ochenta y ocho teclas del piano, correteen con la misma naturalidad Bach o Glass, sin que a nadie deba extrañarle que las partidas de nacimiento de don Philip y don Juan Sebastián se lleven doscientos cincuenta y dos años de diferencia.

Así son las reglas del juego en el ciclo: la norma es que no haya normas. Ello explica la vinculación con el Tarkovsky Quartet, la criatura predilecta del pianista François Couturier, que utiliza la inspiración del emblemático realizador ruso para alternar a Vivaldi con experimentos de improvisación jazzística o anónimos alemanes de pleno Renacimiento. ¿Algún problema? Los mismos que no ha tenido el libérrimo Niño de Elche para entreverar su escuela flamenca con la sacudida de la electrónica, la vanguardia o el spoken word. Nadie en los últimos años había obligado a los periodistas a teclear tantas veces la palabra «heterodoxia» en sus crónicas, ante lo cual Francisco Contreras ha querido rescatar (y reivindicar) a los más raros de la clase grabando una Antología del cante flamenco heterodoxo.

Aparte de los mencionados, hasta tres pianistas más dictarán magisterios dispares y siempre ajenos a lo común y habitual a lo largo de estos meses. Así, el estadounidense Uri Caine, nombre de culto en los circuitos del jazz de vanguardia y la improvisación, prueba a circunscribirse (pero no al pie de la letra) a Beethoven en compañía del Cuarteto Lutosławski. Ese joven prodigio balear que responde al nombre de Marco Mezquida se dispone, asimismo, a reinventar al bueno de don Ludwig con una propuesta que él ha denominado Beethoven Collage 2020. Y Rosa Torres-Pardo, nuestra Rosa, agranda su repertorio inabarcable con unos Clásicos al cabaret que le sirven para recorrer delicias plurales (y, por supuesto, carentes de fronteras) del siglo pasado. ¿Cómo resistirse a Albéniz y no a Gershwin? ¿Por qué escoger entre Kurt Weill y Astor Piazzolla, cuando podemos disfrutar de los dos? ¿Y qué nos impide volver a emocionarnos con el latido dinámico de Take Five (Dave Brubeck) igual que con el dolor reconcentrado en Les feuilles mortes de Jacques Prévert?

Y nos queda aún por mencionar una gran fiesta, la de Carminho al frente de un cuarteto en el que se alinean una guitarra portuguesa y una acústica, como sugieren los cánones, aunque también una pedal steel. Ahí la ven: una joven mujer lisboeta reinando en la Sala Sinfónica, actualizando a Amália y agrietando, de paso, los atávicos recelos entre los vecinos de la vieja Iberia. Hablemos de fronteras, sí. Pero para dinamitarlas. Y para abrazarnos sobre el territorio fértil de su inexistencia.

Fernando Neira


CNDM

Centro Nacional de Difusión Musical
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91 337 02 34/40