Ministerio de Cultura - Gobierno de España
LA AUTÉNTICA FRONTERA
 
Vivimos tiempos convulsos, en los que decenas de miles de personas se ven obligados a huir de sus vidas por culpa de la guerra y la sinrazón. Lejos de tomar soluciones reales en el auténtico germen de estos problemas, parte de Europa está tomando el éxodo de los refugiados como un ataque a los valores y el bienestar occidental, abandonando a estas familias y personas a su mala suerte y mirándose una vez más al ombligo. Orillado el debate a la cultura, hace mucho tiempo que el concepto de frontera asumió su esencia como punto de encuentro, de espacio en común, de convivencia compartida. Hoy, a tenor de las dimensiones y la falta de salidas dignas de esta tragedia humana, corremos el peligro de volver a entender el mestizaje y la fusión con la misma soberbia colonialista de no hace mucho tiempo. Esto es: más que nunca necesitamos del otro, para reconocernos y evolucionar, e intentar conseguir avanzar hacia una sociedad, si no mejor, sí más justa.
Javier Limón será el encargado de inaugurar este ciclo, dedicando su actuación a todas estas vidas arrojadas al vacío. Presenta en primicia absoluta el espectáculo El refugio del sonido, en colaboración con el Mediterranean Music Institute del Berklee College of Music de Boston, un proyecto armado sobre músicas mediterráneas y otros latidos latinos, con la participación de voces (Christiane Karam, Tonina, Genara Cortés y Tara Tiba) y músicos (Tali Rubinstein, Layth Sidiq e Israel Suárez ‘Piraña’) de aquí y de allí, abrazando lo otro, compartiendo con él, mirándose de igual a igual. Es un hombre hecho de músicas y de mundos, por lo que su denuncia sobre la injusticia que viven decenas y decenas de pueblos se acompañará de sentimientos musicales elevados.
Otra voz con todas las canciones es Sílvia Pérez Cruz, que regresa al CNDM tras su gran éxito de las pasadas temporadas para regalarnos sus últimas delicias vocales, arropadas con bellísimos ropajes musicales de cuerda. Y semejante actitud es la que desde hace tiempo viene definiendo el discurso de un jazzista madurado en mil y una estéticas y folclores, el saxofonista y flautista Jorge Pardo, que está citado en este ciclo para compartir liderazgo junto a la guitarra maestra de Pepe Habichuela, vinculado a una de las dinastías con más renombre flamenco. Ambos capitanean un proyecto musical ambicioso desde su título, Flamenco universal, cuyas conclusiones presentarán en primicia en este programa fronterizo. De Pardo, reconocido en 2013 como Mejor Músico de Jazz Europeo según la Academia Francesa, poco hay que recordar de su soplo multicolor, pero de Pepe Habichuela es bueno rememorar sus andanzas junto a popes jazzísticos como Don Cherry y Dave Holland.
Del universo flamenco también nos llega otra mujer con duende propio, la onubense Rocío Márquez, reclamada aquí para liberar los sueños musicales retratados en el espectáculo Diálogos de viejos y nuevos sones, concebido junto al violagambista sevillano de origen sirio y palestino Fahmi Alqhai. Embrujo barroco, podría decirse. El programa se completa con dos mujeres de enorme personalidad, la mezzosoprano sueca Anne Sofie von Otter y la alemana Ute Lemper. La primera nos ofrecerá el espectáculo So many things, elaborado junto al cuarteto Brooklyn Rider, donde realiza particulares versiones de temas icónicos del pop y aledaños, firmados por otros tantos nombres protagónicos de la música de nuestro tiempo como John Adams, Philip Glass, Elvis Costello o Björk. Ute Lemper, por su parte, nos acercará el valor y el dolor musical de Songs for Eternity, una colección de temas compuestos en los guetos y campos de concentración nazis entre 1941 y 1944. La alemana hace tiempo que nos habla, no ya como cantante o creadora, sino como intelectual de un mundo de reflexiones que caen siempre en la justicia y el amor.
Fronteras vuelve a incidir una temporada más, y a través de su programación, en el verdadero concepto y sentido de la frontera, esto es, al que deviene del roce y el abrazo con lo opuesto o lo de enfrente. Esta edición sigue siendo un lugar de encuentro e intercambio necesario, porque, ya se ha dicho en otras ocasiones, la pureza no existe en la cultura, y mucho menos en la música, cuya respiración se comparte por el aire, allí donde no hay líneas cartográficas ni mentes estrechas.
 

Pablo Sanz