Ministerio de Cultura - Gobierno de España

Programa completo 2014 - 2016

EL FENÓMENO BACH

Aun habiéndose mimado todos los detalles que conforman los ciclos Bach Vermut en la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional y Bach en la Catedral en el templo de León, nada podía hacer imaginar el gran éxito de convocatoria de la temporada pasada. Pensemos en el fenómeno cultural, lúdico y social en el que se ha convertido el proyecto Bach Vermut, basado en la interpretación de la integral de la obra organística de Johann Sebastian Bach. Nunca antes en nuestro país se habían dado cita durante diez sábados de octubre a mayo hasta cerca de 2.000 personas para escuchar a los organistas más importantes del mundo. Y la norma ha sido colgar el cartel de entradas agotadas con varios meses de antelación.
Son varios los ingredientes que componen la experiencia. Por su falta de presencia visual en su hábitat común -iglesias y catedrales- el organista es a menudo una especie de “anti-divo” entre los intérpretes solistas. Aquí se nos presenta como un concertista del que se disfruta de su expresión y compleja técnica, incluida la del virtuosismo de sus pies, gracias a una gran pantalla situada en uno de los laterales del escenario y una cuidada realización en directo que respeta la partitura. Además, el Auditorio abre sus puertas una hora antes del inicio del concierto con el objetivo de fomentar la creación de un punto de encuentro entre espectadores donde comentar las mejores jugadas. Ayuda mucho la gran variedad de aperitivos que se ofrecen durante el antes y el después del recital gracias a la colaboración de la Federación de Comercio Agrupado y Mercados de la Comunidad de Madrid. Y una vez finalizado el concierto de órgano la propuesta se completa escuchando en el Salón de Tapices versiones de temas bachianos a cargo de los mejores jazzman afincados en la capital. Por todo ello se ha creado en Madrid un público heterogéneo en torno al mundo del órgano que reúne tanto a especialistas y aficionados como a personas que por primera vez asisten a un concierto de música clásica, siendo común entre todos ellos un sentimiento de alegría festiva por todo lo oído y lo vivido.
Si pensamos ahora en la experiencia, tanto desde el punto de vista de los organistas invitados como de la audiencia, resulta fascinante vivir la interpretación del mismo programa en dos espacios y en dos órganos: el gran órgano Grenzing de la Sala Sinfónica del Auditorio y el órgano Klais de la Catedral de León. Cada uno de los órganos es de un espíritu y una concepción sonora diferentes, la transmisión de los teclados y del pedal es eléctrica en León y mecánica en Madrid, y, por último, el espacio donde están ubicados es totalmente distinto, tanto a nivel de resonancia como de reverberación. Tres razones de peso para ofrecer dos versiones muy diferentes de un mismo programa. Pero todos estos ingredientes no nos deben hacer olvidar la grandeza de la obra de J.S. Bach. Situados en el ecuador del proyecto en esta nueva temporada del CNDM, podremos disfrutar de otros diez conciertos pensados de manera independiente y buscando un equilibrio lúdico y armonioso entre cada una de las obras que los conforman: la belleza de las sonatas a trío, la elocuencia y arquitectura musical de los preludios, tocatas y fugas, la hermosura, misticismo y emotividad de los pequeños y grandes corales, la maestría de las transcripciones o los magnífi cos conciertos… A todas ellas se le añade la presencia en cada recital de una obra de una fuerza y belleza tan grande como El arte de la fuga, que bien pudiera haber sido escrita para ser tocada al órgano.

Los artistas invitados son organistas internacionales de primer rango que conocen en profundidad este gran corpus en todas sus dimensiones, tanto por haberlo tocado como grabado, ya sea el caso del formidable virtuoso Kevin Bowyer, organista titular de la Universidad de Glasgow, o del gran organista holandés Jacques van Oortmerssen, referencia incuestionable en la interpretación de la obra bachiana y organista titular de la iglesia Waalse Kerk de Ámsterdam. Como intérpretes, su dominio del instrumento es incomparable, ya sea por la clara articulación de las voces contrapuntísticas, por su fraseo musical, por su destreza técnica o por la sabiduría en la elección de los diferentes registros de cada órgano. Contaremos con Pieter van Dijk, maestro holandés titular de uno de los órganos más famosos del mundo, el Schnitger de la iglesia St. Laurenskerk de Alkmaar (Países Bajos), con Thomas Trotter, uno de los músicos británicos más respetados de Reino Unido y galardonado en 2012 por la American Guild of Organists como Artista Internacional del Año, y con el norteamericano Stephen Tharp, organista a lo largo de los últimos años de varias iglesias neoyorquinas como St. Patrick o St. Bartholomew. La presencia de dos magníficos músicos españoles en esta ocasión viene de la mano del organista de la Catedral de la Almudena de Madrid, Roberto Fresco, y de Raúl Prieto, organista y profesor de la Universidad Estatal de Indiana en Muncie. Completan la lista de ilustres el alemán Arvid Gast, organista de St. Jakobi de Lübeck y del Auditorio Kloster Unser Lieben Frauen de Magdeburg, la solista danesa y gran pedagoga Bine Bryndorf, y el genial improvisador y organista de Notre Dame de París, el francés Olivier Latry, responsable de cerrar la serie en mayo de 2016.

Daniel Oyarzabal