Ministerio de Cultura - Gobierno de España
HOMENAJE A UNA VIDA
 
Avanzamos hacia la nueva temporada del Bach Vermut con recuerdos imborrables de algunos conciertos de estos últimos años, con la emoción de sentir que se mantiene su espíritu intacto y que el público sigue respondiendo con entusiasmo a un ciclo que ha puesto de relieve un instrumento tan maravilloso como el órgano. En esta nueva temporada, no hemos podido dejar de invitar de nuevo a dos organistas que, entre otros, han dejado huella en su paso por este ciclo: David Briggs y Olivier Latry. Por primera vez en el Bach Vermut, David Briggs ofrecerá un concierto en el que improvisará sobre dos cortometrajes de Charles Chaplin, interpretando también obras del repertorio organístico. Latry nos presenta un programa lleno de fuerza y originalidad: Bach to the future, en el que combina obras del maestro de Leipzig con otras de compositores del s. XIX. También nos visitará Wayne Marshall, otro grandísimo improvisador junto con Latry y Briggs. No en vano, ellos tres serán los encargados de actuar en un evento especial en el Royal Albert Hall de Londres este 2018. Entre otras obras, Marshall nos mostrará sus improvisaciones sobre temas de Leonard Bernstein, en el centenario del nacimiento del compositor y director norteamericano. Por primera vez sonará un dúo de órgano y piano, de la mano de dos músicos punteros en esta formación en los últimos tiempos, los hermanos Scott. Para muchos el mejor organista americano, Stephen Tharp nos visitará con un programa que incluirá a tres grandes: Bach, Mendelssohn y Liszt. Yves Rechsteiner traerá a Madrid un original programa de música de Mozart, Rameau y Haydn, acompañado del percusionista Henri-Charles Caget.
 
La temporada organística madrileña encuentra su contrapunto una vez más en el ciclo El órgano en las catedrales, que hará sonar los órganos de las catedrales de Segovia, Murcia, Valencia, Logroño, Bilbao, Mallorca y Salamanca, con un concierto a dos órganos a cargo de Pablo Márquez y Atsuko Takano en esta última. Pero sin duda el concierto más emotivo será el homenaje a Montserrat Torrent (1926), madre de todos los organistas españoles que ha dejado huella indeleble tanto en sus alumnos directos como en todos los que hemos aprendido de ellos, de sus conciertos o de sus numerosas grabaciones discográficas. Fue la propia Montserrat Torrent la que inauguró este órgano de la Sala Sinfónica del Auditorio Nacional en 1990, y que ahora nos escribe estas palabras agradeciendo el homenaje que recibirá en el Bach Vermut:
 
“Silenciar no significa no mostrarme profundamente agradecida, pero me parecería superfluo hacer un listado de los galardones recibidos a lo largo de una vida tan longeva que toca a su fin. Ninguno de ellos me servirá de aval a la hora de rendir cuentas a Dios. En su momento fueron agradecidos, y mucho, y considerados inmerecidos en su mayoría. Ha habido acontecimientos no plasmados en el papel ni en objetos, como es el caso de este homenaje, que han dejado huella emotiva en mi corazón. Allí están, en un relicario, junto al recuerdo de los seres queridos que me han dejado. Conservaré hasta el final de mis días y guardados en mi corazón todos los actos organizados por parte del colectivo organístico en los últimos años. Qué decir de la emoción que hoy siento. Sin un ápice de exageración, este homenaje en el Auditorio Nacional de Madrid supone una culminación de todo lo recibido. Renuncio a encontrar las palabras precisas para expresar mi agradecimiento al CNDM, artífice de este acontecimiento, reuniendo a siete magnífi cos y queridos organistas, acompañándome en un concierto tan emotivo para mí. La selección de los organistas que hoy participan no presupone menosprecio a los que no están. Todos ellos a excepción de Andrés Cea, han sido alumnos míos en tiempos ya remotos. Podrían sumarse muchísimos más. A todos mi agradecimiento más hondo. ¡Me devolvéis más de lo que yo os di! Con mis ya 92 años he luchado en los últimos tiempos en defensa de la vejez, siguiendo activa en la música, pese a mis achaques. He querido mostrar que este no es un período de la vida meramente vegetativo. Desde luego todo tiene su fin y no encuentro un mejor día que el de este homenaje para ponerme limitaciones en cuanto a repertorio. Así, con la grandiosa Passacaglia del inigualable maestro J.S. Bach, renuncio a la interpretación de las grandes obras organísticas. En Madrid, rodeada de amigos y del público madrileño tan querido y familiar años atrás, Correa, Cabezón y sus coetáneos me acompañarán hasta el adiós definitivo de un largo y vocacional servicio a la música, con el deseo de haberla servido con devoción y constancia durante toda una vida”. 

Daniel Oyarzabal