Ministerio de Cultura - Gobierno de España
AMPLIANDO HORIZONTES
 
En plena celebración del octavo centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca, la colaboración de esta institución con el CNDM amplía sus horizontes. Por sexto año consecutivo hacen una oferta conjunta de programación (con incidencia especial en la música barroca), recuperación de patrimonio musical y formación, que no sólo consolida una ascendente trayectoria, sino que también se alimenta con nuevas propuestas. La efeméride que celebra la más longeva universidad española –y también una de las primeras instituciones docentes donde la Música tuvo asiento– se presenta como el marco adecuado para replantear el papel que ha de desempeñar en el panorama de la acción cultural universitaria.
 
El ciclo Salamanca Barroca acoge catorce conciertos donde la recuperación de patrimonio musical, la exploración de repertorios poco transitados y la convivencia entre grupos emergentes y otros con una dilatada trayectoria y proyección internacional son ejes vertebradores. Europa Galante abre el ciclo con un programa centrado en Vivaldi, Gloria e Himeneo, con Vivica Genaux y Sonia Prina, y Las cuatro estaciones, con Fabio Biondi como director y solista. Cinco de los conciertos se centran en José de Nebra, de cuya muerte se conmemora el 250 aniversario. Su música sacra está representada por la selección de cantadas al Santísimo que presenta Concerto 1700, el conmovedor Miserere a dúo, que contará con las voces de María Espada y Marianne Beate Kielland y la dirección de Eduardo López Banzo, y las Vísperas de confesores cuya ejecución corresponde a La Grande Chapelle y Schola Antiqua. Los antecedentes y contexto del Nebra escénico se presentan en el programa de L’Apothèose y en el concierto que clausura el ciclo se propone un singular diálogo entre Nebra y Haendel, sobre el amor y sus afectos. Ann Hallenberg protagoniza ese encuentro en el marco de una colaboración extraordinaria con la Orquesta Barroca de la USAL, dirigida por Pedro Gandía. El joven Haendel de los años italianos centra el proyecto en el que Carlos Mena dirigirá a Concento de Bozes, mientras que las heroínas de algunas de las más famosas óperas haendelianas se presentarán en la voz de Sandrine Piau, junto a Les Paladins dirigidos por Jérôme Correas.
 
Henry Purcell ha sido el músico elegido por Sara Ruiz para el programa en el que debuta dirigiendo el Consort de violas da gamba de la USAL. La música de Nápoles, tan influyente en la producción española, llega con uno de sus máximos valedores y especialistas: Antonio Florio. Junto con la Cappella Neapolitana ofrecerá un concierto centrado en los Scarlatti, Pietro Martichelli y Michele Mascitti. Y Nápoles tendrá también una presencia especial en el concierto que el Coro de Cámara y la Academia de Música Antigua de la USAL ofrecen junto a Marta Infante explorando el repertorio italiano en torno a la Pasión en las postrimerías del s. XVII. Pablo Márquez, organista de la Catedral de Valencia, ofrecerá junto a Atsuko Takano un concierto a dos órganos de la Catedral Nueva de Salamanca, Café Zimmermann nos lleva al s. XVII con un programa protagonizado por Biber y Schmelzer y la Orquesta Barroca de la USAL explora el primer Clasicismo con obras de W.F. Bach y F.J. Haydn.
 
La colaboración se extiende en esta temporada a otros dos ámbitos ajenos al mundo del Barroco. El auditorio Fonseca acogerá los 9 conciertos de Beethoven Actual, ciclo donde se aborda la integral de las sonatas de Beethoven en diálogo con los estudios de Ligeti y con otras 9 piezas de compositores españoles contemporáneos. Y La voz de los afectos propone tres miradas diferentes al mundo del lied. Junto al indispensable Winterreise de Schubert, que protagoniza José Antonio López, aparece el trascendental cuarteto para soprano y cuerdas nº 2, op. 10 de Schoenberg (un umbral de “la modernidad”), con Alicia Amo y el Cuarteto Granados, o el emocionante cántico Abraham and Isaac de Britten, con Lluis Vilamajó y Carlos Mena. Los números –veintiséis conciertos, doce cursos, once estrenos en tiempos modernos, nueve reestrenos de obras contemporáneas– hablan sin duda de un crecimiento y fortalecimiento de la colaboración entre USAL y CNDM, pero sobre todo del arraigo en el público y de la efi cacia de un sistema de enseñanza y programación de la música del pasado que en cada temporada se somete a prueba.  

Bernardo García-Bernalt