Ministerio de Cultura - Gobierno de España

ILUSTRATIVO CRUCE DE CULTURAS

Como en toda programación sustentada por el lied, el nombre de Schubert refulge más que ningún otro. Siempre son bienvenidas interpretaciones de sus tres grandes ciclos o de cualquiera de sus cientos de canciones, por mucho que sigan apareciendo temporada tras temporada. No nos cansamos de escuchar estas páginas una y otra vez, sobre todo cuando nos son ofrecidas en voces y artes tan consumados como los del barítono Christian Gerhaher, un cantante ya habitual, afortunadamente, en estas series del CNDM y que nos brinda la oportunidad de sumergirnos nuevamente en los insondables misterios del Canto del cisne, de la misma manera que se nos abre de nuevo la puerta para introducirnos en la dolorida narración de Viaje de invierno, en esta ocasión, insólitamente, en un timbre femenino, el de la soprano lírica canadiense Adrianne Pieczonka, atendida desde el teclado por un experto como Wolfram Rieger, presente en algunas de las mejores citas liederísticas de nuestro país.
 
Los procelosos Lieder de Mignon del autor vienés serán servidos, con mayor idoneidad dada su base argumental, por la soprano lírica alemana, de luminosa y espejeante presencia vocal, Dorothea Röschmann, que se mete, en unión del conspicuo y conocido pianista Malcolm Martineau, asimismo en los pliegues de páginas de tan alto voltaje, pertenecientes a la misma tradición, como los Rückert-Lieder de Schumann y Mahler, y los Wesendonck-Lieder de Wagner. Un concierto redondo. Así podríamos calificar igualmente al de Franz-Josef Selig, un bajo auténtico, que realiza una prospección por el mundo de Loewe, un liederista situado en la estela schubertiana. Nos obsequia luego con cinco hermosas piezas de Wolf y nos abre la puerta al menos conocido Rudi Stephan. El magnífico pianista Gerold Huber, que aparece asimismo junto a Gerhaher, está a su lado.
 
Nuevo en la plaza es el muy joven barítono lírico André Schuen, que se mete a fondo en el emotivo mundo schumaniano, con el Liederkreis, op. 24 como enseña, y desciende a las ominosas profundidades de los Seis monólogos de Frank Martin. Nuevas vías expresivas se abren también en el recital de la británica Sarah Connolly, sobria y elegante mezzo, quien, tras envolvernos en el cálido romanticismo de Brahms y en el moderno lenguaje de Wolf, nos traslada, con la ayuda de Julius Drake en el teclado, a territorio francés para ofrecernos cuatro coloristas páginas de Roussel, las introvertidas Canciones de Bilitis de Debussy y, como remate, los meditativos Seis Lieder con textos de Maeterlinck de Zemlisnky, estimulante combinación de dos culturas. Romanticismo puro a tres voces es el que se nos brinda en el concierto que cierra el ciclo y en el que se dan cita el barítono Florian Boesch, un habitual, el tenor Michael Schade, que se presenta en estos conciertos, y el barítono Thomas Quasthoff, poco activo como cantante en la actualidad, que en este caso actúa en calidad de narrador para conducir un programa en el que la poesía de Eichendorf y de Heine brillará enmarcada en lieder de Schubert, Schumann, Mendelssohn, Brahms, Liszt y Wolf.
 
Digno broche a una temporada que se enriquece además con la presencia de tres artistas de tronío defensoras de programas contrastantes que nos llevan a otras zonas geográficas y a otras culturas más o menos exóticas: la mezzo rusa Ekaterina Semenchuk, que nos sumerge en lo más auténtico del repertorio de su país con algunas de las mejores canciones de Rimski-Kórsakov, Cui, Balákirev, Borodin, Músorgski y Chaikovski. Todo un curso de bellas melodías servidas por una sensual y caudalosa voz; la argentina Bernarda Fink, mezzo más lírica, que se embarca en un concierto lleno de vida y colorido constituido por las singulares canciones del checo Martinu, el esloveno Škerjanc o el bohemio Dvorák, piezas inmersas en toda una tradición popular, paralela en cierto modo a aquella en la que se insertan las sencillas páginas de Rodrigo, las afrancesadas de Falla y las que provienen del otro lado del Atlántico y llevan el sello de Guastavino y Ginastera.
 
En un parecido radio de acción se enmarca la sesión protagonizada por la española Ainhoa Arteta, que estrenará, junto al veterano pianista, acreditado en tantos frentes, Roger Vignoles, un ciclo de canciones, reunidas bajo el título Sendero mágico, compuestas por Lorenzo Palomo, siempre hábil en el manejo de la voluta lírica. 

Arturo Reverter